Gintama. Un Final Digno de su Legado.

El que para mí es el mejor Shounen, Gintama, tuvo un final digno para lo que representa. Con un protagonista muy real, muy humano; que no siempre gana, que no siempre se levanta, que no siempre tiene las fuerzas de seguir adelante en una batalla. Y aún así, sin ningún power-up continúa (ya sea solo o con ayuda de algún aliado).
Un
Shounen donde los antagonistas principales no son malos por el hecho de
sólo ser malvados; tienen un por qué y te cautivan con su carisma y
razones: El deseo de Kamotarou por una
familia de verdad; el anhelo de Hosen por el cariño sincero de otra
persona; la impotencia y deseos de venganza de Isaburo por perder a su
esposa e hija no-nacida y su deseo de proteger a su hija adoptiva de
todo; la envidia y arrepentimiento de Oboro; la frustración de Nobunobu
por querer ser alguien reconocido por los demás como algo más que una
simple herramienta; el deseo de Utsuro por dar fin a su eterno
peregrinaje de sufrimiento; la impotencia, arrepentimiento y vergüenza
de Takasugi por no poder ayudar a su maestro, haciendo así a su mejor
amigo cargar con todo el sufrimiento él solo; etc.
Un Shounen donde las victorias no siempre significan vencer al enemigo;
donde el protagonista no es el héroe invencible que siempre derrotará a
sus enemigos con su propio poder. No hay power-up's sacados de la
manga. Ningún personaje en el universo de Gintama saca poderes más allá
de sus capacidades; pero no los necesitan para ganar. Porque, como dije
antes, las victorias en Gintama no siempre se tratan de hacer caer al
enemigo de forma literal.
Con su clásica sátira hacia el género Shounen se adentró hacia su final con humor y epicísmo; mostrándonos que no porque se trata del final significa perder la picardía y carisma que nos enganchó y cautivó desde el principio. Porque Gintama es eso. Es la mofa, la aventura, la acción y la seriedad que siempre están presentes en un día a día de Edo; en la vida diaria de la Yorozuya. Porque ellos nunca pierden su esencia y siempre son ellos mismos (payasos, molestos, divertidos pero sobre todo serios). Sin importar lo que pase La Yorozuya de Gin-chan siempre será la misma y siempre (con un toque de sátira y picardía) tomará cualquier petición y la llevará a cabo con toda la seriedad y riesgos que conlleven. Y eso es lo que nos muestra Gintama de principio a fin.
Gintama cierra su historia con un final a la altura de sí mismo. Digno de la Yorozuya de Gin-chan...
Con su clásica sátira hacia el género Shounen se adentró hacia su final con humor y epicísmo; mostrándonos que no porque se trata del final significa perder la picardía y carisma que nos enganchó y cautivó desde el principio. Porque Gintama es eso. Es la mofa, la aventura, la acción y la seriedad que siempre están presentes en un día a día de Edo; en la vida diaria de la Yorozuya. Porque ellos nunca pierden su esencia y siempre son ellos mismos (payasos, molestos, divertidos pero sobre todo serios). Sin importar lo que pase La Yorozuya de Gin-chan siempre será la misma y siempre (con un toque de sátira y picardía) tomará cualquier petición y la llevará a cabo con toda la seriedad y riesgos que conlleven. Y eso es lo que nos muestra Gintama de principio a fin.
Gintama cierra su historia con un final a la altura de sí mismo. Digno de la Yorozuya de Gin-chan...

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